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Para
encontrar respuestas que no se encuentran escritas en sitio alguno, decidimos un
diálogo con Antonio Las Heras, uno
de los mayores expertos en esoterismo y sociedades iniciáticas de América
Latina. La parte sustancial de ese encuentro es el diálogo que transcribimos a
continuación:
-
Usted,
Las Heras, además de un investigador acreditado en el tema, ¿pertenece a
alguna orden iniciática?
-
Una
parte de la pregunta no puedo responderse porque corresponde, precisamente, al
secreto iniciático. De manera que sólo le diré, sin violar mis juramentos,
que participo en varias ordenes iniciáticas.
-
De
manera tal que Ud. tiene que haber atravesado exitosamente pruebas iniciáticas.
-
Por
supuesto. Suelo decir que llevo en mi piel marcas de alguna de esas
iniciaciones. Pero ya me adelanto a decirle que ni sueñe con pensar que son
producto de un ritual producido en ordenes más discretas que secretas como lo
es la Masonería Universal. Conozco bastante bien la travesía que tiene que
hacer un profano para iniciarse y convertirse en aprendiz masón y puedo
asegurarle que – comparado con muchas ordenes que existen aún hoy – se
trata de las más, como decirlo: suaves. Ceremonias simbólicas, diría yo.
Ninguna relación con lo que fue hace, solamente, 400 años.
-
Pero,
¿dónde está la importancia de un ritual así? Y, ¿por qué parece que
siempre hay iniciaciones cuando se trata de ingresar al campo esotérico?
-
Mire,
todo lo que perdura a lo largo de los siglos y los milenios es iniciático. Hay
muchas instituciones iniciáticas a la vista aunque los profanos no lo
adviertan. Las iglesias, las universidades y las fuerzas armadas son iniciáticas;
no solamente las escuelas esotéricas. Un examen de ingreso es una forma
particular de iniciación. Si Ud. atravesó las pruebas – es decir, contestó
bien las preguntas que le formularon – entonces ingresa. Caso contrario: queda
afuera. Ahora bien, Ud. llegó a dar esa prueba sin tener un conocimiento cierto
de que le habían de pedir. ¡Es iniciático! La persona decide exponerse. Se
entrega a la voluntad de otro porque confía, de antemano, que aquel tiene
respuestas que está buscando. Otro asunto: la Iglesia Católica ¿no es iniciática?
¿Acaso Ud. dice que quiere ser sacerdote y que va ejercerlo a su modo y como a
Ud. le parece y lo convierten en cura? Por cierto que no.
Para convertirse en sacerdote – o en hermano, que es un grado menor
habitual en muchas ordenes religiosas – hay que atravesar una serie de pruebas
y aprender rituales, además de estudiar.
Otro de los aspectos de las organizaciones iniciáticas es que hay una
jerarquía piramidal. Véalo en la universidad: Si aprueba el examen de ingreso
(ritual iniciático) se convierte en alumno, después será graduado y
seguidamente egresado; a posteriori puede iniciar una carrera docente: ayudante
de cátedra, adjunto, asociado, titular, consulto, emérito... Todo indicador de
jerarquías. El de mayor jerarquía orienta al de menor. Claro está que hoy las
universidades han hecho algunas modificaciones para parecer democráticas. Pero
no lo fueron en sus inicios, ni lo serán jamás. Sin un orden jerárquico estos
sistemas de trabajo se diluyen. En las iglesias ocurre lo mismo. Una pirámide
construida por jerarquías. La bandera brasileña luce una sentencia típicamente
iniciática, seguramente de influencia masónica, es: “Orden y progreso”. Y
si bien es cierto que para conseguir “progreso” tiene que haber,
previamente, “orden”, éste es impensable donde no hay una escala jerárquica.
Allí la democracia sucede como lo era en Atenas: funciona sólo entre
pares. Vea la Iglesia: Los cardenales eligen al nuevo papa. No son los
feligreses que comulgan los domingos quienes lo hacen. Algo significa esto.
Respondo la otra parte de su pregunta: Iniciación es transformación. Pero se trata de una transformación ligada al encuentro a la comunicación con la propia esencia. Después de atravesar exitosamente una práctica iniciática la persona nunca más vuelve a ser la misma. Y hay otra cosa no menor, sobre todo en los tiempos que corren (aunque parece que siempre fue necesaria), cuando se atraviesa el portal iniciático uno pasa a pertenecer. Pertenecer es muy importante. Implica no quedarse nunca más en soledad, moverse en un espacio que es común a todos. ¿tiene idea Ud. lo que es en este Siglo XXI de tanto individualismo, egoísmo y mezquindad tener la certeza de que si una madrugada está tan mal que no puede dormir, no sabe que hacer, ve todo mal... en lugar de tomar comprimidos puede llamar por teléfono a alguien que siempre estará para contenerlo? ¿Tiene idea de cuanto vale formar parte de una familia que siempre atenderá sus necesidades emocionales, afectivas? ¿Sabe cuan importante es tener certeza de que hay alguien, con mayor desarrollo intelectual y espiritual que Ud. a quien podrá recurrir en caso de necesidad y que habrá de hallar allí una palabra luminosa y no frases hechas o palabras huecas? Pues bien, a mi juicio, este es un aspecto muy valioso de lo iniciático y del que poco se habla porque – es lógico – el profano se siente atraído mucho más por conocer, a manera de turista o voyeur, cómo es un ritual o que se hará dentro de un templo que en preguntarse sobre la causa real de sus sufrimientos.

-
Los
filósofos griegos que dieron cimiento a Occidente, ¿fueron iniciados?
-
Vaya
que sí. Platón, por ejemplo, en dos de sus diálogos habla de la Atlántida.
Pero bien se cuida en señalar que lo que transmite se lo ha dicho Solón a
quien se lo informaron los sacerdotes del Templo de Sais. Esa fue la última
escuela iniciática egipcia que tuvo estado público.
-
Pitágoras
también estructuró su escuela como iniciática...
-
Déjeme
recordale que Pitágoras fue un filósofo y matemático, de quien se supone nació
en la isla griega de Samos, hacia el Siglo VI a. J. Nunca está de más recordar
que aportó al conocimiento profano el teorema, la tabla y el triángulo que
lleva su nombre. Pitágoras concebía los números como esencia y principio de
las cosas y elaboró una Cosmología de raíz matemática según la cual todo el
Universo es número y armonía. Para Pitágoras los hombres se dividían en tres
clases: a.-) Los que sólo piensan en el dinero y los placeres, b.-) Los que
aspiran al poder y los honores, c.-) Los que aman la Sabiduría. Personalmente
no me extraña que edificara su institución de manera iniciática pues él se
había formado también en el esoterismo iniciático egipcio. Recuerdo que se
cuenta que cuando le preguntaron que había encontrado en sus trabajos rituales
los que había hecho durante varios años, respondió: “Nada.” Esa sola
palabra desconcierta al profano y desprende una sonrisa en el ya iniciado. Por
que lo que se encuentra es nada en relación a lo que uno creía buscar antes de
haber hecho su trabajo de transformación
-
¿Eso
tiene que ver con lo que los masones llaman “labrar la piedra bruta.”?
-
Si
por “piedra bruta” entendemos el potencial espiritual, intelectual y
emocional que hay en nosotros, la respuesta es sí.
-
De
acuerdo a lo que hemos podido investigar encontramos diversas opiniones sobre el
origen de la Masonería. Ud., personalmente, piensa que esta orden nació hace unos pocos siglos ¿que es mucho más
antigua?
-
No
tengo dudas sobre el origen remotísimo de la Masonería, aunque quizás
llevando otras denominaciones. Por ejemplo, cuando los masones egipcios
decidieron construir las pirámides tuvieron que apelar a la transmisión –
secreta – de un plan que permitiera llevar a buen destino una obra que
necesitaba de varias generaciones. Lo mismo sucedió cuando el Gótico dejó
paso al Renacimiento: entonces hubo un plan, esencialmente el mismo, pero que
requirió ser actualizado
-
¿Podría
aclararnos esa expresión de Gran Arquitecto del Universo que usa los masones?
¿Es, acaso, una manera diferente de llamar a Dios?
- La expresión Gran Arquitecto del Universo (G.A.D.U.) es un término que, allá por el Siglo XVII, comenzó a usarse tomado de las máximas del Apostol Pablo, probablemente debido a la influencia de los pastores evangélicos. Puede encontrárselo en Epístolas a los Hebreos (11,10) y en Epístolas a los Corintios (I, 3,10) La verdad es que en los siglos anteriores hay escasas invocaciones a Dios. Pero, por ejemplo, de acuerdo a un texto de 1.730 para la apertura de los trabajos de la Gran Logia de Irlanda se utilizaba la fórmula “Gran Arquitecto del Cielo y de la Tierra”, que es bastante parecido. Anteriormente, y ya desde Pitágoras especialmente, es posible que se utilizara alguna fórmula parecida pero donde la “G” tiene que ver con la Geometría que organiza el Universo. Se me ocurre que también puede ser el resultado o deformación de la expresión “Gran Unidad” (G.U.) Lo importante, a mi juicio, es que los masones han generado una idea interesante y singular: aceptan que hay algo que organiza el Universo – eso es un arquitecto – pero cada uno de sus miembros (los hermanos) puede imaginarlo según mejor le parezca.

-
Ya
que hablamos de los masones, ¿cuál es a su juicio la verdadera razón de la
existencia de esa orden?
- Los Estatutos de la Gran Logia de Francia, por ejemplo, describen muy bien cuál es el objetivo primero de la Orden Masónica: “se trata siempre de trabajar para la mejoría constante de la condición humana”, pero poniendo el acento en que aquí “condición humana” debe ser comprendida en su muy especial acepción de “ir más lejos que la condición humana en sí misma.” Esto implica una búsqueda de estadios espirituales fuera de lo común, habituales en los profanos.
- Más allá de todos sus conocimientos como investigador y estudioso, y dados los conocimientos que al respecto ha cultivado durante décadas, quiero preguntarle si no le parece que los “profanos” – como Uds. los llaman – tienen demasiados problemas en su vida cotidiana como para ocuparse de tareas iniciáticas y seguir órdenes de guías o maestros...
- Entiendo bien su pregunta y podría remitirme a los dichos del Dr. Jorge Alejandro Vallejos, quien por seis años fuera el Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, cuando insiste inteligentemente en hablar de la necesidad de un “nuevo humanismo”. Esa búsqueda por sí sola ya justifica todo trabajo iniciático. Hay que tener en cuenta que muchos de los obstáculos que se hacen presentes diariamente en la vida profana disfrazados de una necesidad de progreso son máscaras que nos alejan cada día más de las verdades ocultas a través del tiempo, de aquello que ya conocieron los cultores de la tradición Hermética. Hoy por hoy existe una materalización progresiva y globalizada que, inevitablemente, conducirá al desastre. Pero aún hay mucho que hacer y tengo plena convicción de que esto habrá de revertirse. Para decirlo en otras palabras, el profano cree – por que le han hecho creer de ese modo, no porque sea cierto, ni verdadero – que los bienes materiales aseguran el provenir, dan felicidad, amor, alegría y plenitud. Nosotros sabemos que no es así, sino a la inversa. Esto deviene de un progreso inicial de orden espiritual. Emerson, que dicho sea de paso fue maestro masón, afirmaba: “El primer secreto del éxito es la confianza en uno mismo.”
- Dice Ud, “le han hecho creer”, ¿quién lo hace?
- Siempre digo a mis discípulos que lo primero por lo que me sentí atraído al visitar el Museo del Libro en Jerusalén fue la copia que allí se exhibe del manuscrito hallado en las cuevas del Qumram, cerca del Mar Muerto, titulado “La lucha de los Hijos de la Luz contra los Hijos de la Oscuridad”. Me parece que con esto queda en claro lo que pienso y afirmo.
- Ud. que ha caminado en Qumram, ¿piensa que los Esenios conformaban una orden como la de los masones?
- ¿Cómo la orden masónica? ¡Por supuesto que sí! Pero si lo plantea de ese modo, le digo que llevará confusión a sus lectores. Lo que debe decirse es que todas las ordenes iniciáticas tienen estructuras sociales similares. Pueden cambiar algunos aspectos formales pero, en general, las maneras de funcionamiento son parecidas. Por eso, a mi juicio, no es correcto afirmar que la Masonería tomó esto o aquello de tal o cual otra orden; lo cierto es que las bases y el desarrollo son siempre los mismos, por lo tanto es razonable encontrar no solamente parecidos sino el hecho de que haya personas que pertenecen a varias ordenes.
- Ud. es descendiente del Gral. Las Heras, héroe y militar invicto de las batallas de la Independencia de América y hombre de confianza del Gral. San Martín. Se afirma que Las Heras fue masón. ¿Es eso cierto?
¨ Claro que sí. Juan Gualberto Gregorio de Las Heras, nacido el 11 de julio de 1.780 y fallecido en 1.866 es el único militar de aquellos días que jamás conoció la derrota. Como es bien conocido, ni siquiera pudieron sorprenderlo en Cancha Rayada pues su perspicacia era tal que advirtió, de antemano, que ese era el sitio indicado para que los realistas los emboscaran. Informó a San Martín quien hizo oídos sordos al aviso. Las Heras mantuvo a toda su tropa al pié de los caballos, sin desensillar, y cuando el enemigo atacó pudo retirarse prácticamente, diremos, sin perder una bala de cañón. Hay que leer esa magnífica obra de Agustín Pérez Pardella titulada El Libertador Cabalga donde describe lo que fueron esos momentos y la actuación que le cupo a Las Heras.
¨ Sobre su petenencia masónica Las Heras formó parte de la Logia Lautaro de Mendoza y de la Logia del Ejército de los Andes. Estando en Lima, levantó columnas – lo que significa que fundó – de la Logia Orden y Libertad Nº 2 en el año 1.822. A diferencia de otros masones, Las Heras no tuvo obstáculos en referir anécdotas al respecto. Así es que el historiador chileno Benjamín Vicuña Makenna escribe en sus obras acontecimientos masónicos que le fueron relatados personalmente por mi antepasado.