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EL MISTERIO DEL VUELO AF 447
Escribe el Dr. Antonio LAS HERAS
info@antoniolasheras.com.ar
www.antoniolasheras.com.ar
A un
año de sucedida, la catástrofe ocurrida con el vuelo 447 de la empresa Air
France sigue siendo un misterio.
La
nave que volaba desde Brasil hacia Francia con 228 personas a bordo desapareció
repentina e inexplicablemente de las pantallas de radar el lunes 1º de junio de
2009 El hecho activó una de las mayores búsquedas militares aérea y naval
desde ambos lados del Atlántico. En un primer momento, Air France emitió en un
comunicado señalando que el avión había transmitido un mensaje automático a
las 0214 GMT informando de un cortocircuito, alrededor de 15 minutos después de
atravesar un área tormentosa con fuertes turbulencias. Las operaciones se
realizaron a unos 1.100 Km de la ciudad de Recife, al noreste de Brasil, y en un
radio de 70 km en torno al punto desde el cual el avión envió el último
mensaje. La zona fue patrullada durante un mes por 12 aviones brasileños y dos
franceses así como cinco buques de la marina brasileña y una fragata francesa.
Al parecer un submarino nuclear francés se sumó a las operaciones
posteriormente, en especial para la búsqueda de las llamadas cajas negras que
registran las comunicaciones y datos del vuelo.
“UN
INTENSO DESTELLO DE LUZ BLANCA…”
Mientras
se tejían todo tipo de hipótesis – incluyendo la de un atentado terrorista
causado por uno o más pasajeros o bien una acción de hackers desde tierra - el
periódico español El Mundo dijo que un piloto de otro vuelo transatlántico
reportó haber visto un destello de luz blanca al mismo tiempo que el avión de
Air France desaparecía. "De repente observamos en la lejanía un fuerte e
intenso destello de luz blanca que tomó una trayectoria descendente y vertical
que se desvaneció en seis segundos", dijo el piloto de un vuelo de Air
Comet desde Lima a Madrid a su compañía.
De
acuerdo a las informaciones proporcionadas en días siguientes, puede
establecerse que las últimas noticias llegadas desde el avión a tierra fueron
una serie de mensajes con la siguiente secuencia:
El comandante
informa la presencia de un área de fuertes
turbulencias por encima del nivel de las nubes, así como de
lluvias cargadas de electricidad y fuertes vientos.
Diez minutos
después, una transmisión automática avisa que el
piloto automático fue desconectado — voluntaria o
involuntariamente, por ahora se desconoce — a la vez que surgen los
primeros indicios de problemas en el generador eléctrico.
En los dos
minutos siguientes son recibidos otros dos mensajes indicaron errores en los
sistemas de recogida y visualización de la información del vuelo.
Casi enseguida se recibe otra alerta automática indicando problemas
en el sistema principal
(Prim1) y en otro auxiliar (Sec1) encargado del control de los 'spoilers'
o mecanismos de frenado.
Finalmente,
llega una alerta que indica el aumento
de la velocidad vertical del A330-200. Esto, cuya causa se
desconoce en concreto, podría haber indicado la despresurización de la
cabina o incluso que el avión ya estaba cayendo al océano en ese momento.
Las
letras y los números contenidos en esos mensajes, traducidos por un empleado de
Airbus, muestran que se produjeron desperfectos
en la computadora principal del avión, así como en la 'Air
Data Inertial Reference Unit' (ADIRU), la unidad responsable de informar de su
altitud y velocidad vertical.
A partir que el avión dejó de emitir señales y declararse el estado de
alerta, comenzó una extensa búsqueda en aguas del Atlántico que – en los
primeros días – no arrojó resultados positivos.
LA HIPOTESIS DE LA
DESMOLECULARIZACION
Fue en esos días que el programa conducido por Anabel Ascar que emite el
canal de noticias por cable CRONICA TV (con estudios en la ciudad de Buenos
Aires y cobertura satelital mundial) me hizo una entrevista cuya duración –
sin cortes – fue de 47 minutos. El tema en cuestión era buscar una respuesta
a tan extraña desaparición.
Expresé entonces que, a mi juicio, había que tener en cuenta la
posibilidad de una desmolecularización repentina tanto del aparato como de la
tripulación y pasajeros. Señalé que para que eso fuera posible se requería
que en la zona por la que atravesaba la máquina tuviera lugar una repentina e
intensa variación del magnetismo terrestre. Este hecho provoca la pérdida de
la cohesión de las moléculas que constituyen tanto a los objetos inertes como
a los orgánicos dispersando las moléculas que los constituyen. Esta es,
precisamente (como lo he señalado ya hace décadas en mi libro Respuestas al
Triángulo de las Bermudas), una de la hipótesis explicativas para algunas de
las desapariciones inexplicables en el fenómeno de la región conocida como Triángulo
de las Bermudas.
Claro está que, de acuerdo a la intensidad de la variación magnética y
su duración, esta anomalía causaría distinto tipo de efectos perturbadores en
un avión de gran tamaño como este Air Bus. Desde su desmolecularización
total, con lo que jamás se habrían hallado ni los más mínimos restos hasta
alteraciones en el sistema eléctrico y todo mecanismo sensible como las
computadoras. Y, de acuerdo a lo transcripto párrafos más arriba, eso sucedió.
Hubo problemas tanto en el generador eléctrico como en la computadora.
LA ANOMALIA DEL ATLANTICO SUR
Mi
hipótesis está sustentada en lo que se conoce como la Anomalía Sudatlántica,
que abarca una amplia región de la atmósfera por encima del Océano Atlántico.
Entre otros sectores, ese en el que volaba el avión de Air France. Aunque no lo
hayan dicho los medios masivos de comunicación es cierto que la compañía
United Airlines informó hace ya tiempo sobre cortes en las comunicaciones y
tormentas de radiación solar que obligaron a los aviones a tomar rutas más
seguras. Compañías como Northwest Airlines y Continental Airlines se vieron
obligadas a cambiar sus rutas debido a las intensas radiaciones de la zona.
Incluso en el año 2001 el satélite Modis de la NASA, al sobrevolar la región
recibió tal sobrevoltaje que quedó inoperable. Toda esta información es muy
delicada, y no suele difundirse demasiado – salvo entre los especialistas –
puesto que conlleva complejas derivaciones económico/financieras. A fin de
cuentas no es posible salir a decir que hay regiones de la Tierra en que pueden
producirse estos fenómenos de variación magnética capaces de destruir un avión,
un barco o lo que fuere. Causaría demasiado pánico…
La
Anomalía del Atlántico Sur, tal como la denominan los expertos,
es una de las razones de peso por
las que se está intensificando el estudio del magnetismo terrestre.
El
satélite Dinamarqués llamado Ørsted, que fue lanzado en el año 1999, está
dedicado puramente a la investigación del campo magnético,
mientras que la misión CHAMP, del año 2000 y de origen Alemán, se encarga de
las mediciones tanto del campo magnético como del campo gravitatorio.
Estos
satélites muestran que la zona de peligro para satélites por encima de Brasil,
Argentina y el Atlántico Sur está creciendo en tamaño hacia
el Océano Indico sur.
El
campo magnético terrestre en general se
está haciendo progresivamente más débil con una velocidad
asombrosa.
Cuando
un equipo Francés-Dinamarqués comparó los resultados dados por el Ørsted
para el año 2000 con aquellos provenientes de un satélite norteamericano, el
Magsat, de 20 años antes, se
encontraron con que la disminución en la intensidad del campo sugiere que éste
puede desaparecer por completo.
Lo
que debemos destacar de todo esto es que las
tormentas magnéticas pueden causar un daño muy considerable tanto en líneas
de transporte de energía como en cualquier otro tipo de conductos. En tanto, los
cambios en el campo magnético pueden afectar cualquier sistema de navegación.
Así lo explica
El hecho de que en estos lugares ocurren situaciones meteorológicas anómalas
no es desconocido por los aviadores. La web El Confidencial Digital transcribe
los dichos de un piloto, muy reveladores, que
aquí transcribo:
“Desde
el sobrevuelo de Río de Janeiro, seguimos exactamente
la misma ruta que éste avión, y al pasar por la zona
aproximada del accidente y cruzando el FIC (frente intertropical) a FL-370, con
una turbulencia entre moderada y fuerte, en cuestión de uno a dos minutos de
vuelo, experimentamos una súbita
subida de temperatura exterior desde -
48º C a -19º C.
(Cuarenta y ocho grados bajo cero a diecinueve grados centígrados bajo
cero.)”
“Como
consecuencia de ésta subida de temperatura, pasamos de volar con un margen de
10.000 Kg. a quedarnos con unos 15.000 Kg. fuera de normas a ese nivel de vuelo,
entrando de inmediato el avión un
inicio de perdida, con fuertes trepidaciones”.
“Desconecté
el Piloto Automático y nos fuimos para abajo, perdiendo 4.000
pies. Estábamos en el ‘coffin corner’ o ‘rincón del ataúd’, es decir,
que el avión nos daba ‘pérdida’
por alta velocidad y por baja velocidad.
De no haber desconectado el Piloto Automático e irnos para abajo, posiblemente
hoy estaríamos en el fondo del Océano haciéndole compañía a los de Air
France, ya que el Piloto Automático,
habría intentado mantener altura a base de potencia en los motores…. y eso
era imposible, por
tanto posiblemente habríamos entrado en una posición anormal muy difícil de
recuperar por ser de noche y tener una gran desorientación espacial al estar en
nubes”.
“He
estado volando el A-340 y haciendo, entre otras, esa misma ruta, de Río de
Janeiro a Madrid, y no se me ha vuelto a dar esa excepcional circunstancia
meteorológica que os he descrito. Es decir, que en 40 años trabajando como
piloto de líneas aéreas, solo me ha
ocurrido una vez”.
“Yo
lo describiría como un enorme embudo
de una 40 millas náuticas de diámetro,
de aire enormemente cálido y que, como consecuencia de un cúmulo-nimbo en
periodo de formación o algo similar, ascendía hasta grandes alturas, afectándonos
de lleno”.
“Después
de unos cinco minutos volando con el “culo apretado” empezó de nuevo a
normalizarse la temperatura volviendo a los - 48º C y pudiendo ascender de
nuevo a FL-370”.
NADIE
PUEDE DETERMINAR LAS CAUSAS…
Con el paso de las semanas terminaron por encontrarse 600 restos del avión
de diferentes tamaños, como por ejemplo del estabilizador del Airbus A330-200,
una pieza en forma de trapecio que hace la parte vertical de la cola (la pieza
tiene los colores blanco rojo y azul característicos de Air France) y 51
cuerpos entre ellos el del comandante Marc Dubois. En un comunicado conjunto de
la Fuerza Aérea y la Marina de Brasil se indicó que "fue oficialmente
dada por concluida la mayor y más compleja operación de búsqueda y rescate
realizada por las fuerzas armadas brasileñas en área marítima, tanto en el
aspecto de duración como en la magnitud de medios empleados." En el área
permanecieron navíos que siguieron buscando las señales de las cajas negras de
la aeronave, en una acción ya coordinada por Francia. Esas cajas hasta hoy no
fueron encontradas.
De acuerdo a lo informado por el equipo forense brasileño encargado de las autopsias, los cuerpos tenían politraumatismos y no mostraban signos de quemaduras, ni de haberse ahogado. Además estaban desnudos o con muy poca ropa puesta, lo que atribuyeron a la posibilidad de que la máquina se hubiera desintegrado en el aire.
El
14 de junio – a dos semanas del accidente – el director general de la
empresa matriz de Airbus sostenía que se trató de “una convergencia de
causas diferentes“, pero es todavía muy pronto para saber cuáles
fueron. Como enseguida veremos transcurridos seis meses… los expertos siguen
comentando lo mismo.
Ninguna explicación, entre las que llamaremos “políticamente correctas” pudo explicar en boca de los especialistas (igualmente “políticamente correctos”) que causó el desastre del vuelo 447. Un cable de la agencia Reuters fechado en París el 17 de diciembre lo dice de este modo:
“Los investigadores no han sido capaces de determinar por qué un avión de la aerolínea Air France se estrelló en el Océano Atlántico el 1 de junio, causando la muerte de las 228 personas que viajaban a bordo, dijo un directivo de la autoridad francesa de accidentes aéreos BEA”.
"A estas alturas, a pesar de los exhaustivos análisis realizados por BEA
basándose en la información disponible, aún no es posible entender las causas
y las circunstancias del accidente", precisó el texto.
“Las cajas negras aún no han sido localizadas y sólo se encontraron
pequeños restos del Airbus A330”.
“Destacando que el fabricante Airbus ha recomendado reemplazar los sensores de
velocidad Pitot en aviones A330 y A340 y que las aerolíneas, incluyendo Air
France, ha seguido el consejo, la BEA publicó dos recomendaciones
adicionales”.
“La primera fue mejorar la efectividad del equipamiento para localizar aviones
y reunir los datos registrados para ser analizados en caso de un accidente
aéreo”.
“La segunda fue caracterizar de mejor forma la composición de masas de nubes
a gran altitud sobre las cuales vuelan los aviones que realizan trayectos largos
y sacar conclusiones en relación a la certificación de las aeronaves”.
Así termina el cable de la Reuters. Permite algunas señalizaciones. Por
ejemplo, la afirmación de que el avión se estrelló en las aguas del
Atlántico. Esa es una apreciación de la agencia periodística; no de la BEA.
La opinión más generalizada entre los especialistas es que la máquina se
desintegró en el aire. De allí el estado de los cadáveres así como el
tamaño y la poca cantidad de restos recogidos.
Por eso el informe de la BEA se refiere a que “sólo se encontraron
pequeños restos del Airbus A 330”.
"Si uno ve cuerpos intactos y fracturas múltiples esto indica que el
avión se partió en vuelo'', confirmó Frank Ciacco, ex forense de la Junta
Nacional de Seguridad del Transporte estadounidense y una de las eminencias
mundiales en el tema. Al tratar de reconstruir como fue el final del avión al
quebrarse, Casey puntualizó que "ser expulsado a semejante corriente de
viento es como estrellarse contra un muro de ladrillos: un efecto aplastante,
aunque la persona siga en su asiento... Me atrevería a decir que la mayoría
murió mucho antes de caer al agua''.
LOS RESTOS Y CUERPOS ENCONTRADOS… ¿SON
LOS DEL AIRBUS?
Quienes
me conocen están informados que, desde hace décadas, estoy convencido de la
“hipótesis conspiracionista” que los “grandes titiriteros del mundo”
ponen en marcha cada vez que necesitan ocultar a la ciudadanía ciertos hechos.
(Sí, me ocurre lo mismo que a Fox Mulder en la antológica serie X Files.) ¿Y
qué es lo que hay necesidad de ocultar en un caso así, podrá preguntarme el
lector. Pues bien, le contesto: Ante todo el hecho de que un avión repleto de
pasajeros y tripulación puede volatilizarse en pleno vuelo por circunstancias
– que aunque fueran conocidas, suponiendo que lo fueran – no pueden ser
controladas por el hombre. ¿Cómo se le dice a la población que esto puede volver a
ocurrir y que al tratarse de un fenómeno natural – sea la
desmolecularización, la anomalía subatlántica o un conjunto de nubes llamadas
cúmulos de gran carga eléctrica; todos fenómenos naturales – no se conoce
aún manera de preverlo y evitar sus consecuencias? Pero podemos argüir algo
más. ¿Y si el siniestro se produjo a causa de un experimento – HAARP,
Programa de Investigación de Alta Frecuencia Auroral Activa – originado en un
conjunto de antenas parabólicas situadas en el Alaska? ¿Y si es cierto que se
las utiliza persiguiendo manipular el clima pidiendo desatar sucesos no
sospechados? Muchos medios difundieron la posibilidad de que fuera el HAARP el
causante tanto del accidente del AF 447 como de ciertos desastres climáticos
como los repentinos y desmesurados tsunamis, los recientes devastadores
terremotos de Haití y Chile y tormentas de fuerza inusitada. El propio creador
del calentador ionosférico del proyecto HAARP, Bernard Eastlund, asegura que su
invento podría, también, controlar el clima.
El científico Nick Begich junto a la periodista Jeanne Manning realizaron una
profunda investigación sobre le tema fruto del cual vio la luz el libro
“Angels don’t play this harp” (Los ángeles no tocan esta arpa); allí
leemos, por ejemplo: “Se relaciona
con cincuenta años de programas intensos y crecientemente destructivos para
comprender y controlar la atmósfera superior.” Sería precipitado no asociar
HAARP con la construcción del laboratorio espacial que está siendo planeado
separadamente por los Estados Unidos. HAARP es parte integral de una larga
historia de investigación y desarrollo espacial de naturaleza militar
deliberada. Las implicaciones militares de la combinación de estos proyectos
son alarmantes… La capacidad de la combinación HAARP/Spacelab/cohete espacial
de producir cantidades muy grandes de energía, comparable a una bomba atómica,
en cualquier parte de la tierra por medio de haces de láser y partículas, es
aterradora. El proyecto será probablemente “vendido” al público como un
escudo espacial contra la entrada de armas al territorio nacional o, para los
más ingenuos, como un sistema para reparar la capa de ozono”.
“HAARP
podría contribuir a cambiar el clima bombardeando intensivamente la atmósfera
con rayos de alta frecuencia. Convirtiendo las ondas de baja frecuencia en alta
intensidad podría también afectar a los cerebros humanos, y no se puede
excluir que tenga efectos tectónicos“.
Es interesante señalar que ya hace poco más de una década el Parlamento
Europeo estudió esta cuestión y señaló sobre los peligros de un arma tan
devastadora como ésta, que incluso puede influir en los comportamientos de las
personas metiéndose en sus cerebros, provocando actuaciones inducidas y efectos
nocivos sobre la salud pública
Como fuere más de un interés ha sido convocado a partir del desastre del AF
447 a efectos de que la población supiera lo mínimo indispensable. Claro que
al pasar los días sin que apareciera ni un minúsculo resto del avión en lugar
hacer que la gente y los medios de difusión masiva olvidaran el tema, motivó
para que empezaran a tejerse todo tipo de explicaciones. Tal vez, alguna de
ellas, como quizás la mía de la desmolecularización, estuvieron en lo
correcto. Y, por eso, la “conspiración” necesitó hacer que empezaran a
encontrarse pedazos del avión y cadáveres humanos. Al parecer al principio con
ciertas “desprolijidades”, a punto tal que rápido se difundió el hallazgo
de unos cuerpos humanos procedentes del avión… tras lo cual llegó la
desmentida. ¡Los cadáveres tenían otro origen! Eso sí, ninguna autoridad
aclaró su origen. ¿Qué hacían esos cuerpos humanos flotando en el
Atlántico?
Que el avión haya explotado en pleno vuelo puede descartarse si es que hemos de
aceptar que el medio centenar de cuerpos recogidos no fueron “plantados” por
servicios de inteligencia para engañar a la población. Esos cadáveres no
tienen restos de quemaduras. Tampoco murieron ahogados. Están casi desprovistos
de ropas. Dice la información que en su momento publicó el diario brasileño O
Globo que la desnudez tiene su razón de ser en que el viento arrancó las
vestimentas durante la caída. Es posible. También lo es el hecho de que ayuda
a no identificar definitivamente a las víctimas supuestamente halladas flotando
en el Atlántico el carecer de ropajes. Lo que no quita que el Instituto Médico
Legal de Pernambuco (Brasil) haya afirmado que identificó a algunas de los
cadáveres confirmándolos como pertenecientes a pasajeros del avión. Pero, ya
sabemos, si de conspiraciones para ocultar se trata… nunca hay límites. En
total se dijo que fueron rescatados 50 cuerpos. Los cuales – se afirma
también – fueron identificados a través del ADN. Pero como se mantuvo oculta
al público tales identidades “para preservar la privacidad de los
parientes.” De los que sí se dio la identidad fue de dos de los tripulantes.
“Entre las víctimas que han sido recuperadas del océano, hasta ahora han
sido identificados dos miembros de la tripulación del vuelo AF 447: el capitán
y una azafata”, dijo Air France en un comunicado en su página web.
Lo que los investigadores oficiales nos dicen – o, al menos, lo que han
aceptado transmitir al público – es, entonces, que: a.-) Los sensores algo
tuvieron que ver en el accidente; aunque no puedan establecer precisiones, b.-)
Hubo otras causas, pero no están en condiciones de determinarlas.
Dicho de otra forma: Ninguno
conoce lo que pasó. Por eso repito mi frase inicial: A un año de sucedido, la
catástrofe ocurrida con el vuelo 447 de la empresa Air France sigue siendo un
misterio. Quizás llegó la hora de ponerse a indagar las hipótesis “políticamente
incorrectas” aunque provoquen escozor.
¿SINCRONICIDAD,
FATALIDAD, DESTINO…?
Como
si todos estos no fueran suficientes misterios a dilucidar, surge otro,
relacionado con el vuelo del Air Bus accidentado que nos coloca – una vez más
– ante los interrogantes de la acción o del destino, o de las estadísticas,
de los hechos de sincronicidad enunciados por Carl G. Jung, o de la acción del
psiquismo inconsciente, o de tantos otros “o” que pueden agregarse.
El
tema es el siguiente:
Johanna
Schmiedhofer Ganthaler, era fue señora jubilada de 72 años de edad, nacida en
la región italiana de Bolzano-Bozen Province (Tyrol),. Junto a su marido Kurt
había pasado unos días de vacaciones en Brasil.
Ambos perdieron el vuelo 447 por lo que el matrimonio abandonó Río de Janeiro
un día después en otro vuelo. Esto salvó la vida del anciano matrimonio. Lo
que igualmente sucedió con otras personas que por una u otra razón tenían
pensado utilizar ese vuelo pero no lo hicieron.
Empero,
la llamémosle “suerte” o “buena fortuna” de ambos no duró demasiado.
Falleció a los pocos días – el jueves 11 de junio – en un accidente
de coche en Kufstein (Austria), cuando el vehículo en el que viajaba chocó
contra un camión. El hombre quedó gravemente herido.
A
lo antes dicho, cabe agregar algunos comentarios sobre otras personas que
estuvieron a punto de subir al avión y no lo hicieron. Veamos. Así le sucedió
a una pareja de franceses de vacaciones en Brasil, luego de participar en un
congreso, escapó de estar en el vuelo de Air France 447. "Fue un milagro,
no deberíamos estar vivos", señaló el profesor de medicina Claude
Jaffoil, quien junto a su mujer se esforzó por abordar dicho vuelo, pero al
llegar al aeropuerto Internacional de Río de Janeiro recibieron la sorpresa que
había desaparecido con 216 pasajeros y 12 tripulantes abordo. "Estábamos
en Brasilia y decidimos regresar a nuestra casa en Montpellier", al sur de
Francia. Un amigo de la pareja, el cónsul de Holanda en Brasilia, intentó
ayudarlos para que puedan abordar el vuelo, lo que fue imposible porque el avión
estaba colmado en su capacidad. El profesor aseguró que " tuvimos un
suerte increíble.
¿LAS
CAJAS NEGRAS LOCALIZADAS?
El gobierno francés reinició la búsqueda de las cajas negras en marzo
de 2010. A primeros días de mayo, el Ministerio de Defensa francés sorprendió
informando que fueron localizadas las cajas negras del vuelo AF 447. La noticia
– a pesar de su importancia – apenas fue difundida por algunos diarios.
"Hemos sido informados por Dominique Bussereau (Secretario de Estado de
Transportes) que la marina ha localizado las cajas negras. Esta información
debe ser ahora verificada y validada por nuestro equipo en Le Bourget",
dijo una portavoz del Ministerio.
Pese
a qué la localización de los aparatos supone un gran avance para saber
definitivamente qué ocurrió en el trágico vuelo, el Ministerio de Defensa se
ha mostrado cauto y aunque confirman haberlas localizados no están muy seguros
de que puedan recuperarlas "ya que la zona en la que se encuentran es un
terreno muy desigual".
El
portavoz del Ejecutivo, Luc Chatel, en una entrevista a la emisora de radio 'France
Info', se mostró "muy prudente" porque lo que hay por ahora "es
una zona de localización" que tiene un radio de unos cinco kilómetros,
según el organismo francés encargado de la investigación, el BEA. Otra razón
para la prudencia es que está por ver que se puedan sacar a la superficie en
función de la profundidad a la que se encuentren. Un experto recordó que hasta
ahora no se han realizado operaciones de ese tipo a más de 3.000 metros bajo la
superficie del mar. De acuerdo con las informaciones del Ministerio de Defensa,
el submarino nuclear francés captó señales que, después de haber sido
analizadas por Thales, fabricante de los radares, parecen poder corresponder a
las cajas negras del Airbus A330 de Air France.
Nada más se ha dicho, a la fecha, sobre el asunto.